Juan Guzmán:
“Yo no entiendo el miedo de Lagos y Freí”
–Él será imparcial, siempre lo ha sido.Presión, Hermógenes y yo–Mientras llevo el juicio de Pinochet, usted ha denunciado que recibió presiones de personeros u órganos del Estado. ¿Podría mencionar quienes fueron?–Los he mencionado muchas veces, pero he decido no decirlas más, porque estoy en una nueva etapa de mi vida. Denuncié esto a la prensa francesa, di los nombres. Los nombres están dados. Hay razones prácticas, por las cuales no seguir. Mi lucha, ahora, es hacia el futuro, no hacia el pasado.–En 1999, cuando Augusto Pinochet estuvo detenido en Londres, esperando el fallo de Jack Straw, muchos adherentes del ex General pedían la salida del embajador inglés en Chile. En ese entonces, ¿usted temió por su vida?–Yo nunca he sentido miedo por mi vida, jamás.– “Juanito”, como lo llama Hermógenes Pérez de Arce, denota un dejo despectivo. ¿Encuentra a Hermógenes el último defensor público del ex dictador, o hay más, pero están encubiertos?–Yo creo que hay más, y que están encubiertos. Muchos son cobardes, y como han visto que Pinochet ya no es la figura que fue, ellos se están escondiendo de hacer las veces de pinochetista, pero lo son. Los casos de Longueíra, Maureira, Cardemil son políticos que siguen siendo pinochetistas a “rabiar”. Cardemil, por ejemplo, no me saluda, en circunstancias, que somos de la misma Universidad (Católica). Una vez, en el ascensor, salió (Cardemil) diciendo “no puedo irme con éste individuo”. Obviamente le dije “eres el tonto que pareces ser. Ahí revelas tu tontería de siempre”. Naturalmente seguí caminando muy derecho. En relación a Hermógenes Pérez de Arce, yo encuentro que es algo inocente. En primer lugar por mantener, siendo abogado, y haber sido educado en un país democrático, es increíble cómo, a pesar, de los descubrimientos de todos los crímenes, que se cometieron en el gobierno de Pinochet, son responsabilidad última de Pinochet. Y se sabe que hizo beneficio económico, a costa de la venta de armas. Y obtuvo en cuentas bancarias secretas, lo que implica ganancias que desconoce el Fisco, por lo tanto, es responsable de fraude fiscal. ¿Cómo puede un individuo, que se considera serio, como Hermógenes, seguir en esa línea de defensa?. Pero a mí nunca me molestó Hermógenes. Yo jamás respondí sus críticas veladas, y que me tratara de “Juanito”, (ríe).–Cuando Pinochet estaba en Inglaterra, Pérez de Arce pensó, en algún momento, en contratar al Mossad, para recuperar a Pinochet cautivo en Londres, y traerlo a Chile. Eso significa que ¿los poderes fácticos están a la vuelta de la esquina?. ¿Significa, además, que nuestra estabilidad, como suponemos, no es tal?–No. La gente para darse importancia, se atribuye más poder del que tiene. Eso fue una simple “encachada”.“Las conversaciones que hubo entre el Presidente del Senado, Sergio Romero, y Soledad Alvear son desconocidas”–En el tiempo del Golpe Militar, se rumoreaba que usted era opositor a Allende. Pero luego, lo vemos defendiendo los Derechos Humanos. ¿Cómo se produce ese cambio, en su forma de pensar?–No hay cambio. Yo soy un hombre de ideas conservadoras. Para mí ser de ideas conservadoras significa que: creo en los valores, de una nación como la chilena, democrática. Basada en los principios de separación de los poderes del Estado, y pluralista. En ese sentido, seré un hombre conservador, siempre. Si bien, en un momento determinado, me vi vinculado más con la Derecha, es por los estudios que hice, en la Universidad Católica estudiando derecho. Donde los más hacia La Centro-Izquierda eran los Demócrata Cristianos. No se conocían personas de pensamientos más de Izquierda. Pero en realidad, yo he sido siempre un hombre a favor de las personas más menos cavadas en una sociedad. Y cuando llegaron las de Derechos Humanos, eso que era un sentimiento abstracto, de acercamiento espiritual hacia la gente más modesta, se hizo en mí una necesidad. O sea, fui un hombre privado, personalista, durante 60 años. Durante los últimos siete años de vida, a partir de los 59 años, he tomado un protagonismo activo en la defensa de los Derechos Humanos, porque hoy me siento uno más por la gente que sufre en Chile. Y no solamente, a las personas afectadas por violaciones a los derechos humanos, causadas por un ente político. Sino que, a las personas que trabajan excesivamente, a una medicina social deficiente, el desempleo, a una enseñanza que no está a una altura suficiente. Yo me he volcado, absolutamente, hacia la clase más necesitada de Chile. Si eso significa ser de Izquierda, soy de Izquierda. Si eso es ser conservador, soy conservador. Estoy por un país progresista. En ese sentido, yo no he variado políticamente, mi corazón está más cerca, hoy en día, a la gente que sufre. Y estoy peleando, y quiero pelear. Ahora quiero vincularme con las etnias indígenas, ya que pienso que debemos pelear por ellos–Si hay algo que ocultó el gobierno de la dictadura, o en la vuelta a la democracia, ¿lo puede contar?–Sí, hay algo poco claro, es ¿por qué, aparentemente, dijeron que traerse a Pinochet a Chile implicaba que fuera juzgado por tribunales chilenos?. Cuando en el fondo Freí o Lagos, por medio de sus personeros me hicieron llegar presiones, de que dejáramos tranquilo a Pinochet, por razones de Estado. Eso creo que es importante que deba mencionarse. Esa dualidad o ambigüedad de los gobiernos de la Concertación. Otra cosa que me sorprende, es que en pleno gobierno de Eduardo Freí, el hecho que haya modificado la Constitución, para que el Senado tuviera participación en los nombramientos de la Corte Suprema. Eso es entregar la oreja de la justicia. Hacer la justicia cada vez más política. Las conversaciones que hubo entre el Presidente del Senado, Sergio Romero, y Soledad Alvear son desconocidas. Yo encuentro que sería útil decir las razones que hubo para esa negociación, donde el protagonismo lo tiene el Senado.–La muerte inminente de Pinochet es, a su juicio, ¿la salida qué han buscando todos los gobiernos post dictadura?–Evidentemente. No creo que el gobierno de Alwyn. Para mí ése ha sido el mejor Presidente del siglo XX de Chile, ratificado por el (periódico) Mercurio. Se hicieron cambios importantes, en cuanto a reformas legales y constitucionales. Y fue, además, el Presidente que le correspondió la parte más dura de la transición, contar con un Comandante en Jefe del Ejercito, ex dictador. Donde hubo “malabarismo” político para hacer todas las reformas constitucionales en su gobierno. El informe Rettig es un ejemplo de ello.–Si llevaran otra vez a Pinochet al estrado, y usted fuera su lacayo, ¿lo condenaría a cárcel?–Si me hubiera tocado ser el juez de esta causa hasta el final, y 20 años más tarde, y con los antecedentes que tengo, naturalmente, debería condenarlo.–¿Cómo cree que la opinión pública percibió su actuar?–Yo creo que bien. Lo percibo cuando camino en barrios populares, o en sectores no populares, donde la gente que más se acerca, para apoyarme, y solidarizar conmigo para decirme “gracias”. Son personas de extracción social baja, y personas intelectuales, junto a la juventud. Muchos chilenos en el exilio se me acercan, y me manifiestan su satisfacción, por haber sido el primer juez que rompió la barrera de que si Pinochet podía ser perseguido judicialmente.“Fue pusilanimidad de Freí y de Lagos”Demente o Lucido–¿Para usted el ex General, está loco?–Si él está, como lo vi yo, la última vez. Y como declaré la solución última sobre sus condiciones mentales, el 2004. Si él (Augusto Pinochet) sigue así, está bien. Las pericias medico legales han presentado, lo que se denomina, malamente, una demencia subcortical de leve a moderada. Lo que le permite razonar, tener juicio, discernimiento de lo que es bueno y malo para él. En su charla con una periodista, de nacionalidad cubana, se ve como Pinochet responde en 15 temas. Ocho de los cuales eran aquellos que requerían reflexión y análisis. Él se refirió ahí con bastante claridad.–Las nuevas reformas a la justicia son buenas. Pero, para los juzgados de policía local. Si el ex General hubiera sido enjuiciado de forma pública y con esta nueva justicia, ¿cree que su condena hubiera sido otra?–Si hubiera habido un procedimiento conforme a la nueva Reforma Procesal, habría sido más rápido, pero los resultados los mismos. Porque, fue La Corte Suprema y La Corte de Apelaciones las que decidieron en un caso, en virtud de un recurso de tasación, y en otro caso, en virtud de un recurso de apelación, tanto una corte como la otra, decidieron que Pinochet no estaba con sus facultades mentales aptas, para ser juzgado. Eso regiría tanto en el antiguo sistema como en el nuevo. Yo creo que tampoco habría sido llevado a un juicio.“Jaime fue un hombre honesto”–Usted ha evocado varias veces que “hay razones de Estado” para no enjuiciar a Pinochet. ¿A qué le temen los gobiernos democráticos de ver a Pinochet detrás de las rejas?–Creo que en algún momento fue razón de Estado, pero, porque Augusto Pinochet era el General en Jefe del Ejército, y los militares podían volver a salir a la calle. Yo no entiendo el miedo de Lagos y Freí, de que Pinochet fuera llevado a los estrados judiciales. Porqué él ya no tenía el poder sobre el Ejercito. Hoy el Ejército es otro. No es deliberante y es muy obediente. Yo pienso que fue pusilanimidad de Freí y de Lagos, a pesar de los ronco que hablan.–La idea de crear un memorial a Jaime Guzmán, ¿qué le parece?–Bien, encuentro que Jaime fue un hombre honesto. Que creyó en Pinochet, que ayudo a mucha gente de librarse de la tortura y la muerte. Era muy consecuente de lo que decía y actuaba. Lamentablemente él es el autor de la Constitución política del año 80. –Veo muchos premios y halagos en sus paredes producto de su desempeño a favor de los Derechos Humanos. ¿Cuál ha sido el que más le ha tocado?–El de Joah Alsina, que me entrego el ayuntamiento de Barcelona (España). En reconocimiento por los Derechos Humanos. Lleva el nombre del sacerdote mártir, en los primeros actos de violencia contra el gobierno militar. Él pide que antes de fusilarlo, en el puente Bulnes, sobre el río Mapocho, le sacaran la venda, para perdonar a quien iba a fusilarlo. Así murió y cayó a las aguas del Mapocho.
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