¿CALIDAD O CANTIDAD? Por C. C. La próxima semana el Senado deberá votar la cuestionada ley de subcontratación. Ésta ya fue aprobada por la Cámara de Diputados y se espera una importante reacción cuando el ejecutivo manifieste su postura. La ley estaba detenida en el Congreso desde el 2002 y fue reactivada por las protestas de los subcontratados de Codelco cuando era vicepresidente de la entidad Juan Villarzú. Al ganar la carrera presidencial la “señorita” Michelle Bachelet, se reanudo el tratamiento de la norma debido a que estaba considerada entre las reformas que prometía la “gordi”. Como consecuencia se armó la polémica sobre qué es mejor: sueldos dignos o más trabajo. El debate lo ha liderado el sector privado, el de los empresarios; porque en el mundo de las promotoras, reponedores, meseros, chóferes, secretarias y mineros (en este caso me refiero a los subcontratados de Codelco) no ha causado tanto revuelo. ¿Por qué? Si lo que se aproxima podría afectar a más de un millón de trabajadores. La respuesta es obvia, la falta de información “a prueba de tontos”. El Mercurio publicó varias referencias y explicaciones el domingo sobre la normativa, un poco de esto, más de lo de siempre… pero nada que pueda entender cualquier persona; es más, la explicación tuvo que venir en La Cuarta o en Las Últimas Noticias para que los verdaderos afectados por la dichosa ley puedan tener conocimiento de ella. Durante la semana pasada las empresas privadas manifestaron que la ley podría dejar cesantes a un 40% de sus trabajadores. ¡¡Que noticia!! Pero no hubo reacción alguna de la ciudadanía. En Francia estaban destruyendo al gobierno y al país por cambiar una ley (CPE) que incluso se veía más favorable que la nuestra, pero el letargo que tienen nuestros compatriotas es difícil de disipar y si se quedan 40% de trabajadores sin empleo qué se va a hacer. “Es lo que hay”, dice el chileno. La normativa propulsada por el gobierno transformará la subsidiaridad en solidaridad, o sea, la empresa que contrata servicios a un contratista deberá asumir obligaciones con los subcontratados como si de una relación formal se tratara. Es decir, si como empresa contrato a otra empresa de aseo y el limpia vidrios se cae y se fractura un brazo (para no ser más trágicos) tendré que asumir parte de la culpa del contratista y si el contratista está en la quiebra correré con todos los gastos. Creo que habrá que pensar en realizar subcontrataciones si se aprueba la ley. Aparentemente estamos viendo una reforma importante, la flexibilidad laboral se está frenando para dar origen a contratos estables, lo que traerá mejores sueldos para los trabajadores (que encuentren trabajo), una seguridad social para los mismos y más responsabilidad de las empresas que ya no podrán despedir a diestra y siniestra. Pero cabe preguntarse el por qué las empresas prefieren la subcontratación. Más flexibilidad laboral, léase a grosso modo: poder despedir un servicio de subcontratación cuando se estime conveniente sin incurrir en los gastos que esto implica y sin verse en riesgo de demandas que se podrían originar. Una empresa que no desee gastar esta cantidad puede optar por los servicios de subcontratación, a través de los cuales puede ahorrarse unos pesos. O recurrir a los famosos part time. Analicemos este último caso: a un part time por tres días de trabajo con un turno de doce horas diarias la empresa le cancela 70.000 pesos mensuales y no debe preocuparse por ninguno de los beneficios que tenía la secretaria y puede prescindir de sus servicios cuando lo estime conveniente. Si la empresa contrata a dos part time gastará 140.000 pesos al mes y no se preocupará de ningún beneficio que atañe a una persona con contrato fijo, aparte adquiere 22 horas de trabajo adicionales con un ahorro de 140.000 pesos. No hay donde perderse ¿o si? Nos alejamos un poco del tema al mencionar a los part time, pero a mi parecer es uno de los productos de la subcontratación. Pero a modo de infidencia, el supermercado “Líder” obliga a sus trabajadores part time a marcar su tarjeta de salida cuando cumplen nueve horas de trabajo, que es lo estipulado en su contrato, pero los obliga a quedarse hasta tres horas más. Esto lo hace para no cancelar los honorarios producto del sobre tiempo… pobres estudiantes universitarios. Retomando el asunto principal, la subcontratación está ligada a la adquisición de un servicio, el cual optimiza los costos, permite la flexibilidad, aumenta la eficacia y productividad y permite adquirir personal especializado (técnico en vaciado de basureros, técnico en barrer, ingeniero en destape de baños, etcétera). La ley que está tramitándose otorgará una mayor protección laboral a los trabajadores, pero muchos creen que esta clase de empleos ya cuentan con igualdad de condiciones laborales y protección legal. A su vez, rigidizará el empleo, lo que los empresario ven como una merma a su rentabilidad porque tendrán que desembolsar unos cuantos pesitos más. La aceptación de los subcontratos apareció en los tiempos en que un manto negro cubría al país, y sabemos que la derecha chilena impuso el modelo neoliberal para verse favorecidos. Por eso me sorprendió la declaración de Bachelet en Brasil donde señaló: “él (dictador Pinochet) promovió la modernización del Estado”. ¿Qué modernización promovió la Dictadura? Esto nos demuestra que los gobiernos de la Concertación siguen imbuidos en el modelo impuesto por el “tata”, el que promovía el crecimiento económico y no el desarrollo. La ley de subcontratación, si es que se aprueba, romperá el modelo esclavizante de trabajo impuesto en la Tiranía de Pinochet y mejorará las condiciones laborales de las personas. Como obreros podremos acceder a sueldos dignos, a un trato justo y al respeto que tanto nos merecemos. Pero si es una ley que nos favorece ¿por qué se oponen los empresarios y algunos políticos? Claro está que la empresa no desea esto por motivos económicos, los senadores que se opongan se delatarán en su postura economicista como ya lo han hecho algunos que desean la comisión mixta para la aprobación de la ley, esto nos demostrará que los elegidos democráticamente no buscan el desarrollo del país, sino que repletar más sus bolsillos. Los empresarios han armado tanta polémica debido a que si su empresa está acostumbrada a trabajar con 2000 trabajadores, de los cuales más de la mitad son subcontratados, y se aprueba la ley por la cual tendrán que adquirir responsabilidades como si se tratara de sus propios empleados, no ahorrarán tanto dinero. Y si prefieren contratar deberán hacerlo con la misma cantidad de personal que tenían antes de la ley porque sino su empresa sufrirá un traspié en la producción. Por donde se vea, la ley le sirve a Chile y la amenaza de disminuir las plazas laborales es una manera de presionar al gobierno. En la misma línea, los particulares han enarbolado como estandarte el daño a la PYME, pero estas son las que más respetan al trabajador en algunos casos. Bachelet por fin empieza a realizar un gobierno distinto de él del “derechista” Lagos, esta ley promete acabar con el esclavismo laboral como el que ejercen algunas empresas de servicios que cobran de 500 mil a 700 mil por trabajador y sólo le pagan al empleado 140 mil o 200 mil. ¿No es esto esclavitud desde otro punto de vista? Las reformas sociales empiezan a llegar a Chile, claro que ésta en particular modificará el concepto de empresa y de trabajador en régimen de subcontratación; cambiará la responsabilidad subsidiaria; establecerá un objetivo social exclusivo de las empresas de contratistas y prohibirá el reemplazo de trabajadores en huelga, entre otras. Quizás al principio las empresas se abstendrán de contratar a terceros para realizar ciertas labores, lo que hará tambalear la ley de subcontratación por un aumento grave en la cesantía, pero la necesidad futura de las empresas las obligará a recontratar los servicios con los que contaban antes de la ley.
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