Chile está en América Latina
El gobierno de Bachelet como el de muchas otras personas mujeres que han gobernado países, participado en la creación de nuevos Estados o haciendo notables aportes desde las ciencias, las artes, la inteligencia y la sensibilidad, bien pudieran abrir “nuevas alamedas” al interior de las religiones y de las organizaciones de “alta moralidad”. Bachelet, persona mujer, igual ante la ley, debe gobernar y puede ser sujeto de criticas sin más privilegios que los que tienen todos los ciudadanos, es decir los del respeto, basado en la tolerancia; en la discusión, que es la forma inteligente para evitar la violencia y contribuir al bien general. Por ello, corresponde en su calidad de Primera Autoridad de la República, abandonar la superficialidad sobre su condición de mujer y abordar los temas de gobierno, los del pueblo, los de los electores que hicieron posible su triunfo electoral. En ese aspecto llama la atención las declaraciones del Presidente del Partido Socialista, quién no se explica las razones para que los “opositores” sean críticos y firmes con la “nueva administración”, haciendo ver la similitud y notable coincidencia entre los programas de la UDI, Renovación Nacional y la Concertación. Lo que no es diferente, es igual. Llama también la atención los editoriales de los principales diarios de EE.UU., que ven en Bachelet y en Chile muchos más de “un nuevo y más inteligente socialismo”, propio de país culto y europeo. Por más poder que tenga EE.UU. y quienes han optado por hacerse funcionales a su sistema, lo cierto es que la geografía no ha cambiado y que tanto Cuba como Venezuela, los acuerdos entre Argentina y Brasil, el triunfo de Evo Morales en Bolivia y la posibilidad cierta de nuevos triunfos populares en nuestros países, dejan en claro que otra América Latina está naciendo y que es diferente a los deseos de Bush.
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