El regreso
Por Daniela Rojas Ovalle

Daniel OrtegaGran conmoción causó la reciente elección presidencial nicaragüense. La prensa internacional y políticos de todas partes del globo se trasladaron en masa a Managua, su capital, para observar detenidamente los acontecimientos. Y no era para menos, una vez más el representante del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Daniel Ortega, se presentaba como candidato, luego de 3 derrotas consecutivas contra Violeta Barrios de Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños. Pero esta vez las encuestas indicaban una alta preferencia por el líder rojinegro, augurando tempranamente su  vencimiento en los comicios del 5 de noviembre. El ambiente previo no estaba excento de polémica, una vez más se acusó de intervencionismo a Estados Unidos tras sus amenazas de castigos políticos y económicos a Nicaragua en caso de que ganara Ortega, mientras que los opositores al líder sandinista hacían lo suyo con Chávez, asegurando que éste habría enviado dinero para solventar la campaña del postulante. Llegó el tan esperado día. Los medios comunicaban al mundo la particular situación de estas elecciones: “Daniel Ortega pertenece al FSLN, estuvo en el gobierno de su país desde 1979 –cuando los sandinistas derrotaron la dinastía Somoza y formaron una Junta Revolucionaria de Gobierno-, y en 1984 fue elegido Presidente, en medio de la guerrilla entre “contras” –grupo armado vinculado a EEUU- y revolucionarios, hasta que perdió contra Violeta Chamorro en la repostulación de 1990. Las encuestas han indicado que supera ampliamente a sus opositores, y además se ve favorecido por la reforma constitucional a la Ley Electoral que entre 2002 y 2004 acordaron los sandinistas y miembros del derechista Partido Liberal Constitucionalista (PLC) afines a Arnoldo Alemán. Según dicha ley, es necesario sólo el 40% de los votos válidamente emitidos para proclamarse Presidente en primera vuelta, o 35% con una ventaja de 5 puntos porcentuales sobre el segundo aspirante más votado”.   
3.665.141 nicaragüenses fueron convocados a las urnas, debiendo elegir Presidente y Vicepresidente, 92 diputados para el Parlamento Nacional Unicameral y 20 para el Parlamento Centroamericano. El proceso se llevaba a cabo con relativa calma, salvo por la histeria de algunos que al irse enterando de los primeros resultados expresaban abiertamente su insatisfacción con el próximo gobierno, el pasado pesa muy fuerte. Otros, más afines a Ortega, trataban de apaciguar los ánimos, explicando que no habría más guerras ni confiscaciones.  Al finalizar la jornada, el Consejo Supremo Electoral (CSE) informó lo que ya todos sabían: según los recuentos de las más de 11 mil Juntas Receptoras de Votos, el régimen conservador llegaba a su fin tras 16 años de gobierno; la izquierda volvía al poder.
Resulta increíble para los analistas norteamericanos que los líderes de izquierda lleguen democráticamente a triunfar por sobre sus aliados. Sin embargo, a los reporteros del diario español El Mundo les hace mucha lógica el resultado obtenido por el FSLN. Así lo expresaron en una de sus publicaciones:
Un país azotado por la pobreza
Se da por hecho que cuanto más alta sea la participación de los casi 3,4 millones de nicaragüenses con derecho a voto (el doble que en 1990), mejor será el resultado para Ortega. Con el 80% de sus casi seis millones de habitantes en el umbral de la pobreza (ingresos de menos de dos dólares diarios), la mitad en paro o en subempleo, salarios de 100 dólares al mes y una deuda externa de 6.500 millones de dólares tras la condonación de cuatro de cada cinco dólares que debía, el balance de los tres presidentes (Chamorro, Alemán y Bolaños) que han sucedido a Ortega es claramente negativo.
Nicaragua es hoy el segundo país más pobre del hemisferio occidental, tras Haití, el número 112 del mundo en desarrollo humano y uno de los peores de Iberoamérica, según la fundación Konrad Adenauer, en desarrollo democrático. Sólo Venezuela, Bolivia y Ecuador gozan de menos libertades que Nicaragua. Cuba no cuenta, pues se sale de la galaxia.

 Washington ve una vez más frustradas sus medidas intervencionistas y, peor aún, observa cómo el bloque anti-yanqui (liderado por Cuba y Venezuela)de Latinoamérica va cobrando adeptos… ahora con el respaldo de la ciudadanía.

 

Reseña histórica para comprender…

Anastasio Somoza GarcíaAnastasio Somoza García fue el primero de una “dinastía” de dictadores que gobernaron Nicaragua a partir de 1937. Tras haber sido designado por Estados Unidos en 1933 como Jefe de la Guardia Nacional nicaragüense, ideó un plan para asesinar a Augusto C. Sandino, líder de la resistencia  –el “general de los hombres libres”-, y luego derrocó a Juan Bautista Sacasa en 1934, proclamándose Presidente tras realizar unas fraudulentas elecciones. Se alió con Estados Unidos y dirigió el país inescrupulosamente, explotando a sus ciudadanos y apoderándose de las riquezas. Descaradamente comentó a la prensa en una ocasión: “que yo sepa sólo tengo una finca, y se llama Nicaragua”.  

Sus hijos, Luis y Anastasio Somoza Debayle, asumen el mando tras su asesinato –el primero entre 1956 y 1967; y el segundo, entre los años 1967 a 1972 y 1974 a 1979, luego de la muerte de su hermano-.

Bandera del F.S.L.N.Se funda en 1961 el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) como una organización político-militar, teniendo como ejemplo político principal la lucha de Sandino en defensa de la soberanía del país frente a la invasión de las tropas de los Estados Unidos. Su objetivo principal era el derrocamiento de la dictadura somocista a través de la lucha armada para lograr la toma del poder político, la democratización y el progreso de Nicaragua. Esta agrupación moviliza mayormente a universitarios y obreros, y sus principales representantes fueron Carlos Fonseca, Tomás Borge y Silvio Mayorga. En 1974 comienza un cruento período de guerra civil que lleva al triunfo al FSNL en 1979 –la Revolución Sandinista-. Somoza debió arrancar de Nicaragua.

Logo de la campaña de alfabetización. (Imagen cedida por www.sandinovive.org [1])
El nuevo gobierno planteaba grandes desafíos. Incorporó a diversos actores de la sociedad nicaragüense, se apropió de los bienes de la familia Somoza –que correspondían aproximadamente al 40% de la economía nacional- repartió las tierras en una reforma agraria. Estados Unidos no se queda tranquilo y rápidamente organiza y financia la contra –de contrarrevolución- en 1981. Nuevamente se estableció un período de guerra que provocó cuantiosas muertes y gastos. Nicaragua sólo pudo salir adelante gracias al apoyo de la Unión Soviética y Cuba. En 1984 resulta electo Daniel Ortega Saavedra, representante sandinista, cuyo mayor logro fue la Cruzada Nacional de  Alfabetización, que redujo el índice de analfabetismo superior a un 50% a menos del 13%.

En las elecciones de 1990 salió elegida Violeta Barrios de Chamorro, representante de la Unión Nacional Opositora (UNO), comenzando así el regreso de muchos exiliados en Miami, devolviéndose las tierras a sus antiguos dueños e implementando un rígido plan de ajuste económico para paliar las deudas ocasionadas por la guerra de agresión. Le sucedieron luego Arnoldo Alemán (Alianza Liberal, enero 1997- enero 2002) y Enrique Bolaños (Partido Liberal Constitucionalista, enero 2002- enero 2007).

 
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