21 de Octubre de 1971 Premio Nobel de Literatura a Pablo Neruda
Era un otoñal Octubre en París y el vate criollo Pablo Neruda se encontraba cumpliendo sus labores como Embajador en Francia hacía muy poco tiempo. Nuevamente resonaba su nombre como candidato fuerte en la obtención del Premio Nobel, pero a esas falsas alarmas el poeta ya estaba acostumbrado. Se atrevió incluso a realizar una apuesta con su consejero, Jorge Edwards, en la que acordaron que si obtenía el premio debía pagar una cena en el mejor restaurante de París para el escritor y su esposa. Las anteriores decepciones lo llevaron a aceptar a ojos cerrados, pues al menos tendría él una lujosa comida junto a Matilde. Pero los días venideros lo hicieron sospechar que quizás su consejero sabía “algo” más… luego Neruda se enteraría que, efectivamente, Jorge Edwards habría conversado telefónicamente con una amiga periodista y escritora quien le anunció que todas las posibilidades se habían dado para que esta vez el poeta recibiera el Premio Nobel. En la mañana del 21, Neruda fue sorpresivamente interrumpido por un grupo de periodistas que repletaron los salones de la embajada. “…demostraban una impaciencia que amenazaba con transformarse en motín ante mi mutismo que no era sino carencia de informaciones. A las once y media me llamó el embajador sueco para pedirme que lo recibiera, sin anticiparme de qué se trataba, lo que no contribuyó a apaciguar los ánimos porque la entrevista se realizaría dos horas después. Los teléfonos seguían repicando histéricamente” Confieso que he vivido
En ese momento se confirmó la noticia. El secretario permanente de la Academia Sueca, Karl Ragnar Gierow, había anunciado que el premio 1971 recaía en un "autor controvertido", que "para algunos es discutible, para no decir cuestionable": el poète chilien Pablo Neruda, como dijo la prensa parisina. El vate, en medio de su convalecencia, esquivó a los reporteros con la ayuda de Jean Marcenac y Aragon, viejos amigos que “afortunadamente aparecieron”, según relató en Confieso que he vivido. Aún así se dio el tiempo de conversar con algunos medios como la BBC de Londres, a la que aseguró recibir la noticia con “cierta naturalidad, esperando que tal vez fuera verdad y tal vez no fuera verdad”. “Ya estaba acostumbrado a que no fuera verdad…después viene ese sentimiento, ya más tranquilo, de alegría y, naturalmente, de satisfacción íntima y verdaderamente profunda, y luego mis pensamientos hacia mi país. No olvide usted que es la segunda vez que recae en un país pequeño y lejano como es Chile esta distinción, lo que me hace doblemente orgulloso. Luego, después he pensado en mi gente, en los chilenos, que tantas veces y en todos los órdenes y en todas las categorías de la vida de mi país, se acercaron a mí para desearme, muy sinceramente, de corazón, que se me acordara esta distinción. BBCMundo.com
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