Otro mundo es posible, otro Chile también Foro Social Chile 2006Por Daniela Rojas Ovalle
Años atrás quedó claro que la globalización es un fenómeno inevitable; es demasiada tentación el poder pertenecer o ser parte de un grupo donde los mayores exponentes son los países más ricos y poderosos del globo, en todos los aspectos. Nadie quiso quedar fuera ante las ventajas que esta conexión propuso: mayores facilidades para el comercio, cercanía con culturas lejanas y desconocidas, más conocimientos... en fin, sólo maravillas. Pero los abanderados de la globalización nunca comentaron el modus operandi de tan ambiciosa unión global. No dijeron que los nuevos conocimientos estarían disponibles sólo para quienes poseyeran los medios necesarios –quedó demostrado con la aparición de internet y de nuevas tecnologías que aumentan cada vez más la brecha digital-, que la aparente cercanía con los otros no es más que un manejo de las industrias culturales que todo lo supeditan al dinero, y que las facilidades en el comercio estarían sometidas a la aprobación de estas potencias; es decir, si no les gustas, no hay acuerdo. Nunca avisaron que sólo ellos, los desarrollados, estarían preparados para recibir adecuadamente el monstruoso fenómeno.
A esas alturas, el periódico francés gestado en 1954, Le Monde Diplomatique, ya había logrado una presencia importante en varios países de Europa, y su periodismo independiente no tardó en lanzar dardos al imponente fenómeno. Sus manifestaciones de descontento trascendieron a la población, se hizo colectiva la insatisfacción con la “democracia” que pregonaban los gobiernos, sobre todo en países subdesarrollados como el nuestro -porque en vías de no es más que un mero adorno-, y los reclamos por una mayor participación social en las políticas; se gestó un movimiento crítico que, sin tapujos, comenzó a reprochar el sistema neoliberal ideado por Estados Unidos. La gran gracia fue que no sólo quedaron en la crítica y queja, sino que este grupo se atrevió a ofrecer soluciones, alternativas, mejoras. Llegó a tanto la influencia de sus columnistas que en 1998 nació, también en Francia, la Asociación por una Tasa a las Transacciones financieras especulativas y la Acción Ciudadana (ATTAC), luego de que el director del periódico, Ignacio Ramonet, escribiera la editorial “Desarmar los mercados”. Este movimiento internacional de ciudadanos forma parte de la red de redes que se oponen a lo que ellos han denominado como la globalización de las injusticias. Reflexión, información, voluntariado, congregación, debate y participación son algunas de las palabras presentes en sus bases. La visión altermundista de ATTAC fue ganando adeptos en todo el mundo, llegando a existir en 40 países, incluido Chile.
Este año se realizó el segundo Foro Social Chile, los días 25 y 26 de noviembre, en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile. Con gran esfuerzo se llevaron a cabo actividades autogestionadas simultáneas, en las que se pudo, una vez más, comprobar el interés que existe por buena parte de la población de sentirse incluidos, de ser escuchados y de participar de los debates públicos del día a día. Se demostró una vez más que otro Chile es posible… si así lo queremos.
[Diálogo Internacional. Participación del Canciller boliviano David Choquehuanca] Links:
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